¿Por qué nos cuesta tanto sostener la felicidad y cómo evitar el autosabotaje?
¿Por qué nos cuesta tanto sostener la felicidad? Seguí leyendo para descubrir cómo evitar el autosabotaje emocional.
Cuando la felicidad parece durar poco
A veces, la felicidad parece esfumarse demasiado rápido. Justo cuando sentimos que estamos bien con nosotras mismas, que avanzamos y nos ilusionamos con el futuro, algo pasa y nos tira para abajo. Puede ser una metida de pata que nos deja con culpa, una preocupación que aparece de la nada o un comentario desafortunado que nos hace dudar de todo.
Quizás leemos algo en redes que nos pega mal, nos miramos al espejo y no nos gustamos, o de repente nos acordamos de algo que dijimos hace años y nos empieza a carcomer la cabeza. También puede ser que, sin entender bien por qué, hacemos algo que va en contra de nuestros valores y después nos sentimos pésimo. Como resultado, esa sensación de bienestar que apenas empezábamos a disfrutar desaparece en cuestión de horas o días, y volvemos a caer en la ansiedad, el miedo o la desilusión.
El miedo oculto a ser felices
Es como si hubiera una regla no escrita que nos impidiera estar demasiado contentas, confiar demasiado en nosotras mismas o disfrutar sin culpa. Como si, en el fondo, creyéramos que la felicidad es peligrosa o que, si nos sentimos demasiado bien, algo malo va a pasar.
Muchas veces, este miedo tiene raíces más profundas de lo que pensamos. Si crecimos en un entorno donde la alegría era vista como algo provocador o molesto, es probable que hayamos aprendido a reprimir nuestra felicidad para no incomodar. Tal vez tuvimos una madre o un padre que lidiaba con sus propias frustraciones y, sin quererlo, nos hizo sentir que estar bien nos convertía en egoístas o insensibles.
Desde chicas, puede que hayamos asociado la tristeza con seguridad: estar en un estado de ánimo bajo nos mantenía fuera de problemas, lejos de envidias o conflictos. Por eso, cada vez que nos sentimos demasiado bien, una parte de nosotras busca traernos de vuelta a la “normalidad”, como si la felicidad fuera un lujo que no nos podemos permitir.
Cómo nos saboteamos sin darnos cuenta
Para mantenernos en esta zona de confort emocional, muchas veces desarrollamos estrategias inconscientes que nos boicotean.
Tal vez seguimos cuentas en redes sociales que refuerzan inseguridades sobre nuestro cuerpo o nuestra vida. O buscamos peleas innecesarias con nuestra pareja, familia o amistades.
También puede pasar que nos comparemos con otras mujeres y terminemos sintiéndonos insuficientes, como si siempre nos faltara algo.
Es como si tuviéramos una especie de radar que, cada vez que la felicidad dura “demasiado”, encuentra la manera de bajarnos a tierra. Y lo peor es que no nos damos cuenta de que somos nosotras mismas las que estamos apagando nuestra propia luz.
Merecés ser feliz sin culpa
Si te sentís identificada con esto, la pregunta clave es: ¿qué mensajes recibiste en tu infancia sobre la felicidad y el éxito? ¿Alguna vez sentiste que ser feliz podía molestar a alguien?
Es importante recordar que las personas que alguna vez nos hicieron creer que la felicidad tenía un costo ya no tienen poder sobre nosotras. No tenemos que pedir permiso para sentirnos bien, ni minimizar nuestros logros para no incomodar a los demás.
Merecés disfrutar de tu vida sin la culpa o el miedo de que algo malo va a pasar. La felicidad no es un capricho ni un riesgo. Es tu derecho.
Y, finalmente, te dejo una canción para que te inspire a que te importe un bledo lo que digan los demás y sigas tu propio camino para ser feliz.
Te mando un beso y un abrazo gigante,
Pao - Empoderada Vibe



Comentarios
Publicar un comentario